La semana pasada, los peques del aula de 4 años disfrutaron de una experiencia muy bonita: ¡un baño imaginario!
Usando la colchoneta o el suelo como si fueran bañeras, movieron suavemente sus “manos” con esponjas imaginarias, mientras escuchaban música relajante.
Al final, descansaron, respiraron con calma y compartieron cómo se sentían. Fue una actividad sencilla, pero muy especial, que les dejó tranquilos, contentos y con una gran sonrisa.
Porque aprender también puede ser relajante y divertido. 💖





